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domingo, 11 de septiembre de 2011

Verano por dentro

Su verano empezó en una marisma. Se escondió en una choza de madera para observar a los pájaros, cómo volaban, cómo comían, cómo se peleaban. Se creía una gran investigadora, sin saber que ella también era observada. Allí los colores eran turbios: aguas espesas, mosquitos, juncos altísimos que ya amarilleaban. Hasta las mariposas eran ocres y se confundían con las piedras.
Piedras, sí, había muchas. Se quedó con los cantos rodados, los pulidos por las olas, que aunque no eran piedras de camino, igualmente podían enseñarle de tropiezos. 
Una vez hubo aprendido algo, empezó a poner límites a las cosas. Ay, la sombra alargada de los límites, y el campo yermo y el calor asfixiante...
De nada servía transformarse en caracol y anidar, seco, en el tronco de un árbol. Quería dormir, ignorar las almendras que se abrían a medida que el verano crecía como se abre el capullo de la primera mariposa. Quería dormir, pero el mar, siempre el mar, estaba cerca. Y se dedicó a contemplar veleros de otros, travesías de otros. 
Las fiestas le trajeron guerra. Ya se sabe que entre Moros y Cristianos, siempre ganaban los últimos, en ese afán por repetir la historia y los errores. 
Y aunque intentó que la paz prevaleciera como un bello cisne, tranquilo en un estanque, y aunque intentó que los días se tiñeran del rojo de la sandía y su jugo contagiara de risas a las cosas, y aunque busco faros a diestro y siniestro, su Corazón, como una bicicleta sin ruedas, quedó aparcada en una esquina. 
Este fue su verano desde dentro, así ocurrieron las cosas, no necesariamente en ese orden, tal vez sin orden ni concierto, como un cuento escrito con los pies y con los ojos cerrados.

8 comentarios:

Sergio dijo...

La vida no tiene orden ni concierto. Eso es lo que la hace grande, que hay que improvisar el guión.

monica dijo...

Asfixiante este texto de bonito que es...

Ana Pepinillo dijo...

Pero el verano terminó...

Sara O. Durán dijo...

Avanzar, aprender, resistir, esperar, improvisar, y volver a empezar. Con más fuerza cada vez.
Te ha quedado bello.
Abrazo.

rombo dijo...

Qué bien lo cuentas... Se nota belleza, al fin y al cabo..., al menos literaria...

Otra vez a viajar al olvido dijo...

Me encantó haber llegado aqui...

Ada dijo...

Sergio, tienes razón, no sé porqué nos empeñamos en ordenarlo todo tanto.

Monica, gracias...

Ana, todavía falta un poco.

Sara, ¿con más fuerza cada vez? eso espero...

Rombo, siempre hay alguna belleza si sabemos verla

Otra..., gracias...te miro ahora

Silencio dijo...

Vos tenés una manera muy especial de contar las histórias, ésta nos lleva de la mano a visitar esas fotografías bellísimas que has expuesto, sembradas de poesía. abzs y gracias por la benvenida.