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lunes, 31 de octubre de 2011

Sus muertos

Sus muertos danzaban en un espacio chillout, diáfano como la vida, rústico como sus manos. Eran pocos, afortunadamente, pero todos habían tenido manos hermosas y hábiles, muy trabajadoras, manos-demiurgo. La madrina M.F.F. había creado espacios de oración con sus manos blancas, nudosas por la artrosis, pasando cuentas de rosario, tantas como lágrimas no confesadas. El abuelo M.F.F. había pintado cuadros naïf de cielos muy azules y pinos muy verdes. La abuela M.F.M. había planchado camisas a miles y elevado sonrisas plácidas con el aire de sus gestos de buena persona. La amiga E.M.E. había moldeado con sus manos universos de risas, carcajadas de dolor en la barriga, de mandíbulas desencajadas. El amigo J.M.F.S. había fotografiado la vida y acariciado a tantas mujeres como vasos largos de gin-tonic. 
Ahora los cinco, que eran sus muertos, se entrenían juntos compartiendo espacio y juegos, contándose la vida, vigilando a sus vivos. No encajaban mucho, la verdad, pero la otra vida no entiende de pasiones ni gustos. Simplemente, estaban. Porque eran sus muertos. 
Les envió un beso a todos. Uno de colonia verde y en la frente, para la madrina. Uno, operístico y en la mano, para el abuelo. Uno sonoro y franco en la mejilla, para la abuela. Otro repetido muchas veces bailando entre el aire y la mejilla y con abrazo largo largo, para la amiga. Y otro suave y en los labios, más bien la comisura, para el amigo.
Les envío un abrazo y una sonrisa, les envío una palabra -porotos, Alí Babá, sonrisa, hermosa, terracota- y se despidió diciendo: "todavía no quiero veros, todavía no, pero esperadme".

sábado, 29 de octubre de 2011

Carta atribulada




Nuestros días, aquellos veranos nacientes, fueron pocos y a hurtadillas. Suficientes para crear un espejismo, pero no unos lazos fuertes. Recuerdo corazones desbocados, es lo que más recuerdo, y esos primeros abrazos que no nos refugiaban, más bien nos repelían y nos empujaban a buscar otras posturas todavía más danzantes: esa suave fluctuación de pie a pie, de este a oeste, tan oscilante como nuestros propios ánimos, ahora exhultantes, mañana apocados, ahora culpables, mañana reforzados.
Hubieron muchas palabras escritas, pero más silencios que palabras, y tantas resistencias que todos esos seres alados que te acompañaban se impacientaron un poco. No me preguntes cómo lo sé. Lo cierto es que nunca los vi y sólo creí en ellos mientras creía en ti.
Ahora estás apenado, como yo, pero por distintas razones. Te duelen los cimientos y a mi, los caminos, se me han anegado en barro. Fue un amor muy doloroso, ¿sabes? Inmerecido, de hecho, tanto por ti como por mí. Yo entonces renegaba de mis cielos y tú...tú...en realidad no sé nada de ti ni en qué punto estabas entonces. Por ahí quedaron centenares de preguntas que no respondiste, quedaron millones de palabras que no pronunciaste, quedaron verdades que no asumimos, malentendidos que crecieron como madejas de cabellos en nuestras gargantas y un par de sexos torpes –eso es lo de menos- cargados de reproches y mentiras.
Yo veía los desencuentros descompasados, los veía, pero me obligaba a mirar más adentro, en aquellos ojos eternos sin final, aún sabiendo que no eran los ojos que yo amaba. Quería creer en ellos, igual que en tus palabras extrañas y nuevas, chorros de aceite para mis rigideces varias, aire fresco para mis soledades muchas, pero lo cierto es que siempre estaba más pendiente de lo que no me dabas y de lo que no eras, lo siento...
Me diste por culo dos veces y me gustó. Me diste por culo -metafóricamente hablando- decenas de veces, y me mató. Pero nunca vas a reconocerlo porque sólo sabes ver fácilmente la paja en el ojo ajeno.
Lo hicimos muy mal, lo sabes ¿no? Fuimos torpes en exceso. Fuimos desleales. Y cobardes. Ambos. Y se pasó nuestro tiempo.
No puedo evitar recordarlo porque te quise, claro, y muestra de ello son algunos actos, impúdicos para mi alma, que ahí grabados a fuego quedaran para siempre. Pero ahora todo me es ajeno; esas emociones, más bien soñadas; todos los recuerdos, inventados. Créeme si te digo que a veces pienso que todo ha sido un cuento. Menos mal que te hice esa foto en la que brillas y me miras por dentro, y eso me consuela.
Sigo amando a otro, esa es la única verdad verdadera. Siempre tuve que forzarme para no hacerlo y nunca te mentí, bien que lo sabes. Sigo amando a otro y todos los límites puestos encarcelan las cosas y las horas, pero jamás el sentimiento. Sigo amando a otro y la distancia no puede matarlo, también lo sabes. No lo he elegido, no puedo hacerlo, simplemente es. Ni apego ni miedo ni dependencia ni error –bueno, error tal vez-, pero sobre todo amor verdadero.
¿Era tu función mostrármelo o robármelo? Escucha, hoy acabamos, llegó el final... Pero créeme, te quise, te quiero...y te querré. 
Caen las hojas muertas de mi juventud.

Maratón García




La lluvia no cesa y yo goteo por la casa escuchando a Manolo García. Tomo en Blog Land un desayuno francés, me llamas por teléfono, me saludas, me cuentas y acompañas como no puede ser de otra manera (va y viene mi alma de esponja, viene y va si tú me hablas, si tú me cuentas cosas) y siguiendo el consejo (y si llueve saldremos a la lluvia, a vaciar el semillero de sonrisas y esperar cosechas…) salgo a la terraza con mi paraguas verde oxidado (prueba a surcar ríos aunque el agua solo llegue a tus rodillas), pero la tos me advierte que me resguarde, que empaquete mi osadía de diosa de barro, y entro en casa, de nuevo, y limpio los rincones de mi cocina desordenada. Encuentro algunas hormigas del verano despistadas (y muertas) dentro del paquete de azúcar (cuando no hay sembrados las escarchas no dañan). Lo tiro, claro, después de asegurarme que sigue habiendo azúcar en algún lugar de mi casa. Preparo el postre para mañana: un puding de otoño. Después pirateo músicas, escribo (hago pájaros de barro y los echo a volar), busco en la red viejos amores (Seré, sin que sepas de mí, el guante que cubra tu mano, la mano que arañe tu espalda, alfanje a tu cuerpo ceñido, seré en tus labios, su fina curva) , y ordeno papeles (si ahora pudiese estar mirando tus ojos, iba a estar escribiendo aquí esta canción).
Al mediodía sale por fin el sol, el aire es sorprendentemente tibio. Abro nueces. Y pienso (aléjate espejismo del amor eterno, sólo eres literaria veleidad. Ni al peregrino das posada, ni al sediento agua, ni al que ansía saber muestras la verdad)
Recuerdo que no he puesto la lavadora y lo dejo para mañana, enciendo un incienso (de quimeras me alimento, con simplezas me contento), preparo un documento para el lunes, hiervo arroz para la comida, no me aburro (y, si la vida es un sueño, como dijo algún navegante atribulado, prefiero el trapecio para verlas venir en movimiento), hojeo una revista de decoración, diseño una reforma que no quiero en realidad, medito durante 45 minutos (sabré que andar, sentir, es un sencillo vaivén.), te recuerdo (cuando tú no estas las mañanas se tiñen de canciones tristes), rezo un poco sin darme cuenta (porque sé que la fe es creer en algún dios aunque no existan. O existir aunque ese dios a veces no crea en ti) y vivo así una mañana de sábado lluvioso.

viernes, 28 de octubre de 2011

La chica del impermeable malva



La chica del impermeable malva volaba por las calles viejas escapando de la lluvia. "Si yo tuviera un impermeable -pensó la chica del vestido negro que la observaba refugiada en un soportal -, no correría. Me pondría la capucha y dejaría que las gotas repicaran en mis orejas, sin mojarme. Pondría las manos en los bolsillos y caminaría despacio, oliendo los huecos de los árboles. Dejaría que los coches me salpicaran en los semáforos y que las cigüeñas perdieran sus plumas mojadas sobre mí. No correría si tuviera un impermeable [A la chica del vestido negro le goteaban los rizos por la espalda y los pechos, como puntas del paraguas que no llevaba]. 
"Si yo tuviera un portal donde refugiarme -pensó la chica del impermeable malva cuando pasó delante de ella, calle empedrada abajo- no dejaría que mis rizos gotearan. Apartaría mi pelo de la cara y me acurrucaría sobre la escalera de mármol hasta que pasara la tormenta. Me leería toda la publicidad que asomara en los buzones para entretenerme y no permanecería en el portal, mojada, más asomada que refugiada"
[A la chica del impermeable malva los tacones, mientras corría, se le clavaban en los huecos de las piedras de la calle empedrada, como puntas del paraguas que no llevaba].
Moraleja: Quien lleve siempre un paraguas, no necesitará nunca ponerse impermeable ni refugiarse. [Pero se perderá el placer de las gotas mojando su cara, pero se perderá el gozo de correr bajo la lluvia sin mojarse]






jueves, 27 de octubre de 2011

Ver las estrellas

Estoy otra vez afónica. No sé si por lo que hablo o por lo que callo. Es una castración que me supera: abrir la boca y sólo ver las estrellas, que el aire me arañe la tráquea, que las palabras se arremolinen en la garganta y se atropellen. Quiero decir y no puedo. Es cómico. Y cruel al mismo tiempo. 
En la farmacia me han vendido espontáneamente y por voluntad propia, un spray de própolis. Puede que esto alguien también lo vea cómico o cruel, pero lo cierto es que me siento mejor desde entonces. Afortunadamente, las yemas de los dedos no tienen garganta. 

miércoles, 26 de octubre de 2011

Cielos!

En el cielo se reproducía el mapa del mundo. Cielos! se sentó frente Australia esperando que las nubes se transformaran, pero ahí quedaba el cielo-tierra, minutos y minutos, sin cambiar su forma. Las aves lo cruzaban como si no pasara nada y ni siquiera se asombraban de ver un azul tan azul y un naranja tan naranja. Buscó su casa y no la encontró, buscó las potencias europeas, los grandes maestros EEUU y nada...Un poco de América del Sur, un poco de Asia y otras extensiones de nubes-tierra que no reconocía. 
Pensó que tal vez desde ahí veían otro cielo-mapa y que ella aparecía como una motita de nube insignificante. ¿Y si cada tierra fuera un cielo? ¿Y si cada cielo pudiera ser una tierra fértil? Disparó la cámara y se fue a trabajar.

martes, 25 de octubre de 2011

Universos paralelos

Dos compañeros de trabajo comparten despacho esporádicamente, tres horas a la semana. Se conocen poco y el trato es cordial y extremadamente educado. Él controla la situación. Es su despacho, su impresora, su teléfono. Ella, siempre respetuosa acude a él cuando no es capaz de resolver por si misma algo. Bromas superficiales, comentarios sin profundidad. 
El ordenador donde ella trabaja no está configurado con la impresora del despacho, que está en la mesa de él. La solución propuesta por él es que ella le pase los archivos y él los imprimirá desde su ordenador.
"Cada hoja -bromea- cinco céntimos".
Ella sonríe, hace algún comentario banal, sigue trabajando. En la última petición de ayuda, él le dice. "esto ya vale 2 euros". Ella le contesta: "mejor te invito a un café o una cerveza para agradecértelo". La contestación de él la deja helada: "hace 20 años que estoy felizmente casado".
Hoy no escribo cuentos chinos, pero ya lo dicen: normalmente la realidad supera la ficción. Pregunta polémica: "¿qué os pasa, hombres? "

domingo, 23 de octubre de 2011

Profanadores



Paseando por una callejuela de Ibiza, de pronto vio esta imagen. No la entendió, pero algo en su interior se rasgó, como si el gancho que veía le estirara las entrañas. Permaneció un rato observándola y se preguntó si todos llevábamos un gancho así, invisible pero hiriente en alguna parte de nosotros. 
Recordó a la monja Sor Juana, que lo llevaba entre su dedo gordo y su índice cada vez que pellizcaba sus mofletes de niña tímida y se ensañaba especialmente en ello. Recordó a su compañero de clase Pascual, que lo llevaba en los ojos, cada vez que la miraba indiferente durante la clase de Literatura. Recordó a su cuñada Anita que lo llevaba en el culo cada vez que le daba la espalda porque algo no le convencía. Ella misma lo llevaba en las palabras, sí, en esa sinceridad hiriente que la hacía ser poco diplomática, con tanta fuerza que a veces los peces pescados quedaban abiertos por el vientre. 
"Todos somos profanadores -se dijo- aún sin darnos cuenta ni pretenderlo" y se sujetó el vientre metafóricamente abierto mientras continuaba subiendo la cuesta de aquel callejón de Ibiza. 

sábado, 22 de octubre de 2011

Tú y yo

Imagen sacada de internet


Dentro del tú está contenido el yo y dentro del yo está contenido el tú, algo evidente pero difícil de entender.
A veces avanzar puede ser ir hacia atrás unos pasos porque en la carrera loca por querer ser mejores y perfectos tal vez perdemos de vista la bifurcación del camino que deberíamos coger. 

viernes, 21 de octubre de 2011

En defensa de unos Servicios Sociales dignos

Ahora debería estar pateándome las calles de mi ciudad en la manifestación organizada para defender todo esto. Pero una afonía fulminante me ha dejado sin voz, jamás sin palabras, aunque sean de otros. Lo único que puedo hacer ahora es hacer público este manifiesto, no callar, que se mueva, que se sepa...y recuperarme pronto de este frío repentino que me ha calado los huesos y congelado la garganta.

MANIFEST EN DEFENSA D’UNS SERVEIS SOCIALS DIGNES, DE L’ENFORTIMENT DE L’ESTAT DEL BENESTAR


Som un grup de professionals dedicats al treball social, propers a les persones i a les seves dificultats més severes. Com a col·lectiu de treballadors/es constituïm un ampli ventall de professionals que atenen als ciutadans més vulnerables, als infants, als joves i les seves famílies , a les persones amb discapacitats físiques, psíquiques o sensorials i amb malaltia mental, als aturats, a les persones majors, als immigrants, a les persones que s’intenten reinserir després de processos de presó o drogoaddicció i, en general a qualsevol ciutadà o ciutadana que pugui necessitar en algun moment de la seva vida un recolzament per tirar endavant. Som professionals responsables en la nostra feina, estem preocupats i volem denunciar la retallada sagnant que s’està duent a terme des de les nostres Institucions públiques amb l’excusa de resoldre una crisis que, precisament, pateixen amb més força els ciutadans amb els que treballem. “No hi ha diners” és l’excusa i el mantra que darrerament no deixam de sentir de boca dels nostres governants per aturar i retallar ajudes i subvencions a entitats, ONG’s, empreses i institucions públiques dedicades al tercer sector, eliminant així l’acció que desenvolupen aquestes, deixant a l’estacada als ciutadans atesos i enviant a l’atur als professionals que treballem dia a dia per millorar aquesta situació. Ens hem cansat i volem dir BASTA. Fins aquí!!
Des de el inici de la present legislatura han deixat de funcionar nombrosos programes, un nombre important d’entitats han hagut d’aturar la seva tasca, i altres tantes estan a punt de fer-ho. El que és més important les persones que han quedat desateses per aquests programes i entitats. A més un gran nombre de professionals del tercer sector s’han quedat a l’atur, i altres estan a punt de fer-ho. 
És necessari que els professionals que treballen en aquest àmbit tinguin uns sous dignes, unes condicions laborals estables. Aquest panorama desolador pot empitjorar si els nostres governants no prenen consciència de la necessitat de donar cobertura social a totes aquelles persones que més ho necessiten. Volem recordar-los la seva promesa de no retallar els serveis bàsics al ciutadà, és a dir, educació, sanitat i serveis socials. Promesa no complida a la vista del les retallades esmentades. Cal dignificar la nostra professió i que no depenguin del color polític que governi, sinó de les necessitats reals de la població. Esperem que aquesta degradació del serveis públics no sigui el pròleg de un procés de privatització de l’esfera del sector social. Creiem que els ciutadans no poden ser vehicle de lucre d’uns pocs amb especial dificultats (immigrants, discapacitats, persones sense recursos i en risc d’exclusió social, aturats, joves sense estudis...). Tot això ataca directament a l’Estat del Benestar, eix central i cohesionador de la nostra societat. Davant aquesta situació, reclamam per part de les administracions, una aposta ferma i real pels serveis bàsics cap a la ciutadania per tal de garantir de forma total la cobertura del seu benestar i dels seus drets que apareixen contemplats a la nostra Constitució. Per tot això, en nom de tota la ciutadania, RECLAMAM I EXIGIM ALS NOSTRES GOVERNANTS: El pagament immediat de la deute adquirida amb les entitats, associacions.
Aquesta situació afecta directament a tota la ciutadania i, en especial, a les persones amb més necessitats. Les conseqüències a curt termini poden provocar un augment del malestar social i de la conflictivitat, augment en despeses sanitàries degut a la desatenció de problemàtiques com la salut mental o les drogodependències... augment de la despesa en l’àmbit penitenciari, degut a la desaparició de la tasca preventiva cap a joves i adults en risc social, pèrdua en igualtat d’oportunitats d’accés a serveis i recursos de població ONG’s, que treballen en el tercer sector per tal que puguin continuar la seva activitat d’atenció als ciutadans. La reorientació de les prioritats d’inversió dels diners públics cap a la cobertura dels serveis bàsics (sanitat, educació i serveis socials), que són serveis NO PRODUCTIUS, i necessàriament han d’estar finançats per l’administració pública, com a ens responsable de tota la ciutadania. El blindatge dels serveis i recursos necessaris que garanteixen els drets socials i la igualtat d’oportunitats entre la ciutadania. Això suposa una estabilitat en els serveis, no dependents de la línea política del moment, sinó de les necessitats reals de la població. Unes condicions laborals dignes i estables pels treballadors i treballadores del tercer sector, necessàries per al correcte desenvolupament de les polítiques de Benestar Social, per augmentar la qualitat dels serveis oferts i per dignificar aquestes professions.
Apel·lem finalment a la solidaritat de la ciutadania, ja que som tots com a ciutadans els que sortim perjudicats de la retallada de serveis públics. Hem de reivindicar i reclamar a les administracions allò que ens pertoca, i tot allò que suposa retallades als serveis bàsics ens fa perdre drets socials adquirits al llarg de la curta història de la nostra democràcia, cosa intolerable. Per això hem de dir PROU. PROU DE RETALLADES SOCIALS. TREBALL DIGNE PELS PROFESSIONASL DEL TERCER SECTOR. DRETS SOCIALS PER A TOTHOM.

jueves, 20 de octubre de 2011

Escaleras


- ¿Las escaleras son sólo para subirlas?.-le preguntó de improvisto.
- Todo lo que sube, baja -contestó ella sonriendo.
Pensó en aquella metáfora de la vida en forma de infinita escalera que sólo servía para subir y mejorar, y de pronto le pareció irreal. Tal vez debería ser así, pero lo cierto era que continuamente se subía y se bajaba.
- La vida -añadió ella en voz alta- no es como unas escaleras mecánicas con destino al cielo, la vida es una montaña rusa. Y no me gustaría que nadie me abandonara fácilmente en la curva de la bajada, sólo por empeñarse en permanecer en la punta más alta de la curva ascendente.
- No te entiendo muy bien -dijo él.
- Es que cuentan por ahí que la vida es como una escalera que hay que subir peldaño a peldaño, que subirla en compañía es un placer pero que si la compañía decide quedarse quieta en algún escalón determinado mientras nosotros seguimos subiendo, entonces hay que soltarse. Y yo, ¿sabes? no lo veo claro...sé que no hay que tirar del otro para obligarle a subir, pero ¿sabes? yo haría todo lo que estuviera en mi mano para que el otro cambiara de opinión y fuera capaz de seguir subiendo por voluntad propia.
- ¿Y cómo lo conseguirías? -preguntó él.
- No lo sé, tal vez le contaría cuentos chinos que le hicieran pensar, tal vez le amaría siempre, tal vez bajaría un escalón si fuera necesario, tal vez sería paciente y esperaría a su lado.
- Es que tú eres la reina de la resistencia -dijo él.
- ¡Qué menos, hombre! Venga, ya, sigue subiendo que tenemos que terminar de limpiar la escalera antes de las doce. Venga...

miércoles, 19 de octubre de 2011

Quiero ser tu lobo feroz

Tras el biombo japonés se convertía en corderito dos tardes cada semana. Era el biombo de la consulta de su psicóloga, que separaba lo desequilibrado de lo cuerdo, lo confidente de lo público, el llanto de la compostura, y en última instancia, su consulta de la enorme sala donde practicaban meditación los martes y terapias corporales diversas siempre que fuera necesario. 
Era un biombo de papel de arroz pintado con golondrinas y geishas, en un estilo clásico y en tonos suaves. Era un corderito puro y desvalido, algodonoso como los sueños.
- Dime, Miguel, ¿cómo te encuentras?
- Estoy relativamente bien. En dos días solamente he sentido "el impulso" tres veces.
- ¿En qué circumstancias?
- Viéndola a ella al otro lado de la ventana.
- ¿Y qué has hecho?
- Llamarla.
- ¿Y qué le has dicho?- el gesto de desaprobación de la profesional fue evidente, rompiendo precisamente su profesionalidad.
Él titubeó, miró al suelo, se retorció las manos, tartamudeó.
- Le he dicho, esto, bueno, no sé si puedo repetirlo, no quería pero...le he dicho...quiero ser tu lobo feroz!

martes, 18 de octubre de 2011

Moscas cojoneras

Él es ese tipo de personas que batallan en guerras incomprendidas, que espadean esgrimiendo la razón -su razón- y que tienen esa extraña costumbre de ser moscas cojoneras cuando creen querer algo (normalmente sólo quieren lo ajeno, lo de otros). Cuando lo consiguen, sin embargo, pierden todo el interés. Y si ese algo les ha costado mucho, su rechazo es proporcional al esfuerzo invertido. 
Yo he conocido algunos como él; les llamamos casanovas. Su objetivo es la conquista; la estrategia, derribar al enemigo; los medios siempre maquiavélicos. Suelen ser vampíricos, sentirse vacíos, sentirse ínfimos, diferentes. Pero sus dotes artísticas son impresionantes, su sed lumínica inagotable, su pozo kilométrico, y todo junto se convierte en un disfraz seductor y peligroso. 
Son Casanovas del amor, sí. Seducen sin escrúpulos, fornican como pueden -incluso cuando no hay ni deseo ni emoción-,  y abandonan irremediablemente cuando más se los necesita.
Él, como digo, es parecido pero no igual: el canal no es amoroso, sino espiritual y el objetivo no es el sexo, sino el alma. Lo más parecido a un diablo diría yo, con su colita inquieta y sus ojos rojos. Goza viéndome sufrir. Me espía en silencio y visita mis sueños. Desde entonces como ajos cada noche, para mantenerlo a raya. Sí, lo sé, se acabaron los besos por un tiempo, pero vale la pena si podemos olvidarnos.

lunes, 17 de octubre de 2011

Gané conocerte

Los pasos hacia ninguna parte permanecen más tiempo en la arena. Difícil borrar la huella de lo inútil. Sobre todo porque siempre se camina lejos del agua y las mareas y no dejamos que nada ni nadie perturbe lo andado. Son como los recuerdos buenos, que hemos guardado en cajitas protegidas que embellecen lo vulgar. 
Ahora recuerdo aquellos anhelos tuyos, tus llamadas, tus cartas, tus manos llenas de mundo y todo me parece banal pero bello, mentira pero vital, extraño pero mío.
No sabes cuánto te agradezco esto. No me has herido. Soy más fuerte ahora.Y no perdí nada: gané conocerte.

domingo, 16 de octubre de 2011

Rosas de colores

Lo habían educado en un colegio religioso y había estudiado en una prestigiosa universidad privada la carrera de diseño de moda y complementos, de la que no pasó más allá del proyecto de fin de curso: aquel conjunto de vestiditos veraniegos con una espiga de trigo bordada, antes de dar el braguetazo con la hija del marqués; había recibido las mejores lecciones familiares de compostura y refinamiento; se había desangustiado pequeñas angustías juveniles leyendo a los clásicos; había explotado su pubertad escribiendo poesía en papeles perfumados con esa i latina suya tan característica, con espiral en vez de punto y que nunca vieron la luz más allá de la lámpara de su escritorio; había besado cástamente a varias mujeres (y algún hombre en sueños húmedos), incluida la mujer con la que había terminado casándose afortunadamente y los placeres del sexo habían sido pocos y ligeros, los justos para concebir dos hijos, niño y niña, y en ese orden, bendito sea Dios; había cultivado aficiones sanas y elegantes: jardinería, antigüedades, obras benéficas, lectura, padel, coches y paseos por la playa. Era tal su encorsetamiento, sus eufemísticos rodeos en la vida, su rigidez extrema, su visión idealizada de las cosas, su intolerancia general, su grado cero ante la frustración, su manera de mirar el mundo con unas gafas irreales, que cuando todos los demás decían "si es que hay gente para todo", el decía sin pudor "las personas somos rosas de colores". Y de ahí no lo sacabas. Rositas de colores, hermosas y olorosas, a veces hirientes con sus espinas traicioneras, pero todos rosas. 
"Tú lo que eres -le dijo un día alguien- es un señor capullo". Y se quedó tan ancho mientras él hacía un mohín de disgusto y se sujetaba a su corbata rosa de seda para no caer al abismo.

sábado, 15 de octubre de 2011

Pasos

Pasos rotos, impares, desanudados, desandados, desnudos, descompasados.
Me voy a la pata coja, sin esperanzas de llegar a ninguna parte. Pero voy. No quiero quedarme quieta.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Sms (Si Muero Salvame)


"Lo siento mucho pero has dejado de respetarme y valorarme y no puedo sufrir más. Ahora sí que es un adiós. Te doy las gracias por estos años en los que me he sentido muy querida. Nunca te olvidaré ni dejaré de quererte. Si necesitas algo sabes donde estoy. Prométeme que te cuidarás. Adiós, amor." Apretó el botón de enviar y fue como morir, así, un segundo de agonía y ya está, el cambio más inesperado y doloroso, el más temido, sólo un segundo. Cerró fuerte los ojos y apagó la luz. "Si muero, sálvame".

Almas gemelas

- ¿Sabes qué pasa, chica? que tú y yo no nos tenemos confianza.
- Es que no se puede confiar en nadie, sólo en uno mismo.
- Pero eso es muy triste. Yo necesito confiar en la persona que tengo cerca.
- ¿Para qué? Confía más en ti.
- Confío en mí si sé que puedo confiar en ti. Eso significa que mi criterio es correcto.
- Entonces...¿confías en mí?
- No me dejas.
- Hazlo.
- No me dejas.
- ¿Por qué?
- Nunca me cuentas nada, no me das explicaciones, no te quejas, no me necesitas, te proteges, dudas...
- Pero si tú me has elegido para ser mi amiga todo eso no debería importarte, deberías estar segura de tu elección.
- Oye, sólo soy una niña, no me exijas tanta perfección.
- Vale, pues coge una piedra, dejemos de pensar y juguemos a ver quien la lanza más lejos.
- ¿Y si jugamos a hacer un castillo de arena?
- Chica, no nos entendemos tú y yo, qué cruz!
- Pero ¿me quieres?
- Te quiero.

martes, 11 de octubre de 2011

Paisaje lunar

Llegó allí con el corazón encogido, aterrada más bien, con las piernas temblando y la inquietud, como un resorte en el cuello, que lo hacía moverse a izquierda y derecha buscando no sabía qué peligro. Curiosamente respiraba bien. Nunca hubiera creído que en la luna se respirase bien. Si no fuera por la angustia en el estómago que le obligaba a exhalar e inhalar acelerada, nada sería diferente que en sus días en la tierra. 
Allí en la luna todo era luminoso, plateado, tal vez gris. Echaba mucho de menos aquella lengua naranja del sol al atardecer, o aquellos cielos rojizos de viento, o el azul esmeralda de algunos días de verano sin nubes. Pero aquel color argentado no estaba nada mal, era elegante, sereno, moderno. 
Se sentó en el suelo. La luna era fría y húmeda. "Confía en ella -se dijo así misma en un susurro-, piensa que es una luna nueva. Cuando sea llena ya no te sentirás vacía".
Mientras, en la tierra, su amado se lamentaba en su celda de aislamiento y leía la copia de la denuncia policial que acababa de interponer en la comisaria: "el denunciante declara que su esposa se ha ido de luna de miel sola. Lugar: la luna". 
Y así los dos amantes, uno en la luna y otro en su celda, seguían esperando. La luna, contenta, se frotaba las manos e iba creciendo despacito.

lunes, 10 de octubre de 2011

De muerte

Se lo estaba pasando de muerte, allí colgado, tensando los músculos, desafiando las leyes de la física, plantando cara al miedo, sudando adrenalina, presumiendo de su lucha, haciendo deporte, cambiando de posición, trepando como un reptil, volando como un pájaro. 
También la montaña se lo estaba pasando de muerte, bien segura de vencer. Si no lo creéis, observad atentamente el interior de la cueva: allí la muerte en forma de calavera, lo observaba todo bien contenta, contando los segundos que quedaban.¿La veis?

domingo, 9 de octubre de 2011

sábado, 8 de octubre de 2011

Pisapapeles

Se vistió, bebió un sorbo de agua fresca, se metió un caramelo de menta en el bolsillo, salió de la casa, arrancó el coche y se fue al mar. Allí, en el noroeste de la isla, llego a una cala de piedras pulidas. Recogió varias y las metió en una bolsa. Pensó. Se dejó despeinar por el viento del norte. Se tomó una cerveza en un chiringuito, todavía abierto. Volvió a pensar. Regreso a casa y se puso a pintar una de las piedras para convertirla en un pisapapeles en forma de mariquita.
"Pi-sa-pa-pe-les" repitió muy despacio, hablando a velocidad de inmigrante, como hacía con sus alumnos. Entonces abrió una caja metálica, también roja y sacó un paquete de cartas pasadas, atadas con una cinta verde, la de la revolución. Fue sacando al azar en un ejercicio masoquista, pero necesario: "Te quiero pedir que no dudes sobre lo que acaba de renacer. Me parece como una planta que estaba congelada durante un tiempo pero tiene raíces muy fuertes. Te quiero con todo el corazón hoy, mañana y cada día (...).7 de julio de 2006", "el amor verdadero no conoce el límite del tiempo o la distancia. 11 de diciembre de 2002", "Niña, por favor cuídate mucho, quiero que tengas fe, que es muy importante y así podremos conseguir lo que deseamos.7 de abril de 2000", "Quiero ver tu sonrisa. Este anillo es soló un símbolo de una unión para siempre. 2006"...leía, leía y lloraba. Sonó el teléfono. Era él. A pesar de su ruptura física, le seguía llamando todos los días. Se hizo la sorda esta vez y con las cartas en el suelo usó su pie para pisar todas las cartas. "Pi-sa-pa-pe-les, -repetía-, son sólo papeles". Mientras, la mariquita pintada, desde la mesa, la miraba con su cara infantil y su corazón de piedra.

viernes, 7 de octubre de 2011

La puerta de lo poco urgente

Todos deberíamos tener en casa una puerta que nos condujera al mundo de lo poco urgente, como un espejo de Alicia. Yo me he inventado una. La cruzo y los grandes escritores me esperan tomando el te en una mesa larga, como de reuniones ejecutivas, nada de bordados ni velitas, la cosa es seria. Hablamos de asuntos importantísimos, algunos son secretos, pero todo se queda en palabras. Esta tarde están Virginia, Lewis, Mark, Mercè, Ángel, George, Miquel Àngel, Carmen y Guillem. No siempre son los mismos, les gusta cambiar. 
Fuera de la mesa, pero en la misma habitación, están los artistas plásticos. Pablo me mira siempre con ojos lujuriosos, a pesar de que no soy su tipo, y Amadeo languidece hoy en la ventana buscando unos ojos violeta que no puedo ofrecerle. 
Tras la ventana, en el jardín, están los músicos. Ah, pocas veces se dignan a compartir espacio con nosotros, a pesar que su música es lo menos urgente de todo. Se limitan a hacerla y nosotros la escuchamos sin oirla.
Lo más urgente, como diría Fito, no siempre es lo más importante. Por eso, reúno todo lo poco urgente tras esta puerta mágica y allí descanso de la vida loca, ajetreada, estúpida, extraña, bella.

miércoles, 5 de octubre de 2011

El camino

Hay que iniciar el camino. Pero aún estoy de rodillas. Caí, el corazón se me perdió entre los arbustos y desde entonces ando buscándolo, arrastrándome, a ciegas, arañándome, desesperada. En la caída se me perdieron también los ojitos de ver así que todo lo hago con las manos. Y cuesta, cuesta mucho. 
En un momento de descanso, después de uno de mis múltiples intentos baldíos por levantarme -aunque sea sin corazón- me he parado a sentir. Y me he dado cuenta que no sólo he perdido la movilidad y la vista: me temo que mi olfato se ha atrofiado -tan sólo huelo flores marchitas, todo el tiempo flores marchitas-, y el oído anda zumbando en un eco extrañísimo que no hace más que repetir "te quiero", adelante y atrás, como una sicofonía terrorífica. 
¡Qué panorama para atraverme a iniciar el camino! Ya que estoy sin sentidos, espero que no me falle el sexto, he dicho el sexto, no el sexo, y el camino pronto sea dulce y bello. Habrá recompensa si alguien encuentra mis sentidos y me los devuelve. Ya ni os cuento, si alguien me encuentra el corazón...

lunes, 3 de octubre de 2011

En medio de la cara

Su abuela siempre le decía: "no te fíes nunca de un hombre que tenga la nariz en medio de la cara". Le hacia mucha gracia ese comentario y toda la metáfora implícita. 
"Abuela -le contestaba ella solícita cuando era una adolescente-, los chicos son muy divertidos. Son blancos. Se les ve venir. Me encantan y me gusta fiarme". La abuela fruncía el entrecejo.
"Abuela -le contestaba ella todavía firme cuando era veinteañera-, los hombres tienen sus cosas, pero si sabes tratarlos son fantásticos". La abuela movía la cabeza a derecha e izquierda mirando al cielo.
"Abuela -le contestaba ella con un punto de decepción cuando se acercaba a los treinta -, ellos son muy egoístas, ya lo sé, pero también son bellos". La abuela ya estaba muy mayor y parecía que no entendía, pero una lágrima le asomaba por el rabillo del ojo derecho. 
Al poco tiempo, murió y ella conoció al hombre con la nariz más grande del mundo. Y encima le brillaba como si el sol se hubiera concentrado ahí. 
"Abuelita -le dijo frente a su tumba, ¿qué hago? su nariz es más grande que mi cara y la tiene bien en medio de la suya". Se escuchó un crujir de huesos. Era la Abuela que se santiguaba. 

domingo, 2 de octubre de 2011

Pared de corderos

Empezó a caminar sin rumbo por aquellas tierras planas y yermas. No había apenas camino ni árboles. Vio una pared hecha de corderos y se sentó a observarlos. No había pastor ni había perro. Ellos, en un extenso campo sin hierba, permanecían en fila, ordenados y quietos. De vez en cuando, alguno levantaba la vista y la miraba. Pero ahí seguían todos, en su posición estática, absurda e incomprensible, sin balar, sin apenas hacer repicar sus cencerros, sin caminar, sin tumbarse. Sintió deseos de asustarlas, de mover sus brazos y gritar hasta que ellas rompieran esa fila incomprensible, esa pared que separaba dos trozos de tierra exactamente iguales, que no pedían ni exigían fronteras. Pero se limitó a observarlos y pensar.
"Ahora eres una cordera más", se dijo a si misma. "Mírate, no te mueves, observas tu dolor con ojitos de cordero degollado y sigues amando como si nada, como si no te hubieran quitado la vida, como si el campo seco en el que vives fuera el mayor paraíso. Ni siquiera puedes odiar. No puedes hacer nada: ni entender, ni rebelarte, ni gritar, ni odiar, ni aceptar, ni empezar a caminar, ni llorar...Estás ahí, manteniendo la pared entre tú y la vida, esperando que vuelva el perro o el pastor. Vamos, cordera, corre, camina, sal!". 
Cogió una piedra y la lanzó contra el rebaño. Balaron, se asustaron, se movieron, la miraron...y poco a poco volvieron a su posición natural. No sabían hacer otra cosa.

sábado, 1 de octubre de 2011

El pozo

Parecía que a todo el mundo, la palabra pozo la transportaba a un agujero negro y hondo. Él, sin embargo, siempre retenía su mirada en la parte alta de los pozos y pocas veces iba más abajo. A veces, incluso olvidaba la parte inferior y nunca sentía deseos de asomarse cautelosamente como hacían todos. Ni siquiera de niño. Así que pudo ahorrarse entonces todas esas leyendas aterradoras de mujeres que vivían en los pozos, de seres monstruosos que te arrastraban si te asomabas. 
Él, como digo, sólo miraba y admiraba las bocas de los pozos. Se entrenía en la polea y en las cuerdas, en los arabescos del hierro forjado cuando los había, en las estructuras construídas para que los pozos dejaran su sombra de oooooooooo remolino colgada de un asidero. 
Aquel le gustaba especialmente porque se dirigía hacia el cielo y parecía que tenía que ser más infinito que profundo. 
Como tenía un día melancólico, decidió asomarse un poco, algo inaudito en él. Ahí dentro, un hombre alto y de ojos grandes le observaba y se agarraba de los lados como para darse impulso y saltar hacia él. No se acobardó y le miró también fijamente. Cuanto más se agarraba el fantasma a los lados del agujero, más se agarraba él a la boca del pozo. No quería perder la estabilidad, en caso de sorpresa. Así se mantuvieron horas, días, semanas, meses, estaciones, años. Hasta que no se secó como una pasa sin vida el fantasma del pozo tampoco desapareció. Lástima que nunca supo que aquel era sólo su reflejo, no un ser a quien temer o de quien defenderse. Después de todo, la mala fama de los pozos de nuevo hizo su trabajo, incluso con aquel que siempre los había ignorado.