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viernes, 28 de octubre de 2011

La chica del impermeable malva



La chica del impermeable malva volaba por las calles viejas escapando de la lluvia. "Si yo tuviera un impermeable -pensó la chica del vestido negro que la observaba refugiada en un soportal -, no correría. Me pondría la capucha y dejaría que las gotas repicaran en mis orejas, sin mojarme. Pondría las manos en los bolsillos y caminaría despacio, oliendo los huecos de los árboles. Dejaría que los coches me salpicaran en los semáforos y que las cigüeñas perdieran sus plumas mojadas sobre mí. No correría si tuviera un impermeable [A la chica del vestido negro le goteaban los rizos por la espalda y los pechos, como puntas del paraguas que no llevaba]. 
"Si yo tuviera un portal donde refugiarme -pensó la chica del impermeable malva cuando pasó delante de ella, calle empedrada abajo- no dejaría que mis rizos gotearan. Apartaría mi pelo de la cara y me acurrucaría sobre la escalera de mármol hasta que pasara la tormenta. Me leería toda la publicidad que asomara en los buzones para entretenerme y no permanecería en el portal, mojada, más asomada que refugiada"
[A la chica del impermeable malva los tacones, mientras corría, se le clavaban en los huecos de las piedras de la calle empedrada, como puntas del paraguas que no llevaba].
Moraleja: Quien lleve siempre un paraguas, no necesitará nunca ponerse impermeable ni refugiarse. [Pero se perderá el placer de las gotas mojando su cara, pero se perderá el gozo de correr bajo la lluvia sin mojarse]






8 comentarios:

Pitt Tristán dijo...

Encantador relato. Misma lluvia, distintos pareceres, pero bellas palabras para expresarlos.

Pepe Deapié dijo...

Me ha encantado. Muy buen microrrelato.

Un saludo.

el paseante dijo...

Hagas lo que hagas, dejarás de vivir otras vidas, otras situaciones. Lo mejor es decantarte por una opción, sin pensarlo mucho, hasta que escampe la tormenta.

Sara O. Durán dijo...

Te quedó ingenioso y muy ameno. Me gustó mucho.

Sbm dijo...

Nunca tenemos lo que queremos, y si lo tenemos, queremos más. Yo prefiero la lluvia mojándome entero, mientras pueda, posteriormente, llegar a casa, cambiarme, encender la estufa y calentarme.

Buen relato. Te repito que me sorprende cómo utilizas las palabras. Con tan poquitas palabras, una historia llena.

Un saludo.

Mónica dijo...

Depemde del grosor dela lluvia para refugiarte o no

Ada dijo...

Pitt y Pepe -¿debería llamaros PP? :)-, mil gracias.

Paseante, así es, la combinatoria de posibilidades es infinita, mejor concentrarse en lo que somos ahora.

Sara, gracias!

Sbm, gracias también, espero que la sorpresa sea grata :)

Monica, cierto, hay lluvias que no merecen una carrera.

Sbm dijo...

Grata, grata, por supuesto :-)