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martes, 6 de septiembre de 2011

Sobreviviendo sobrevolando

Hacía equilibrismos en el cielo, apenas impulsada por una brisa ligera. Bajo sus pies, una fila de mástiles afilados como cuchillos. Al otro lado, el mar inmenso. Necesitaba aterrizar ya: le dolían los brazos y los nervios, que al principio tenía en la boca del estómago, se deshacían ahora pasando por los intestinos, camino de la evacuación. 
Necesitaba aterrizar, pero era incapaz de dirigirse más allá de los mástiles y las aguas. No sabía dirigirse hacia la dirección adecuada. ¿Qué era menos doloroso morir ensartada o ahogada? Pero no quería morir todavía, así que se hizo caca encima, se abandonó al viento, y continuó balanceándose en el cielo hasta el desmayo. 
Los turistas que la veían, ajenos a la realidad, le hacían fotografías, y exclamaban en sus lenguas elegantes: qué bonito! Yo, aunque lo sabía, pensaba: qué bonita, la imagen. Es como una media luna bailando con los barcos, sobrevolando y sobreviviendo.

5 comentarios:

Amber dijo...

No sé si esté será un "cuento chino" o más bien uno Mediterráneo, lo digo por el color del cielo.

Bonita historia... ¡Hasta las gaviotas tienen necesidades! Me gusta porque lo cotidiano lo conviertes en bello.

Besos.

Barbarella dijo...

Ada!!
De repente he visto a una personita que no sabe por donde ir..porque de todas las posibilidades que ve en ese momento no hay ninguna mejor..todas peores..De repente me acordé de algún adolescente..de los niños perdidos..
Me he rayado un poco..soy consciente.
Ada...que me ha gustado..guapa, sigue escribiendo que estoy atenta a tus letras y a las de la amiga Amber.

monica dijo...

Los turistas que la veían ajenos a la realidad...
Si tu no eres turista quién eres?

Sara O. Durán dijo...

Tan fácil que parece ser gaviota, vista desde quien saca la foto... Libres, sin preocupaciones aparentes, volando pa'lla, pa'cá.

Todo tiene su grado de complicación, jajaja!
Un abrazo.

Ada dijo...

Amber, Sara, no era una gaviota sino un parapente habitado...:) pero sí, seguro que las gaviotas, también tienen sus complicaciones.

Barbarella, emociones adolescentes, sí, independientemente de la edad de sus protagonistas.

Monica, soy la narradora. En principio.