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domingo, 4 de septiembre de 2011

Castillos en la arena

Construir aún sabiendo que la noche destruirá todo el castillo. Eso es, en el fondo, ir viviendo.  
Hacer bellezas de lo común. Eso sólo lo saben hacer unos pocos.
Erigir castillos para habitar un poco, olvidando que son sólo eso: castillos en la arena. O en el aire.
Perdí esa fe. Dudo mucho que el otoño me la devuelva.

9 comentarios:

Sara O. Durán dijo...

Si no, en invierno será primavera. Y la fe de que regresa, regresa. Un placer leerte.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

La mejor forma de no perder la fe es no tenerla. Estate atenta porqué una sonrisa te puede sorprender a la vuelta de la esquina.

joan

monica dijo...

Cuando se trabaja la arena con esmero y dedicación ese tiempo permanece en la retina y nunca desaparece el conjunto de la figura aunque la marea lo tire por la noche...

monica dijo...

Te recuerdo que todavía es verano.

Ana Pepinillo dijo...

Carpe diem!

Amber dijo...

Fíjate que esta entrada tuya está como intrínsecamente vinculada a la mía de hoy, a la de ayer y, básicamente, a las de este mes...

¡Me gusta nuestra SINCRONICIDAD, Ada!

rombo dijo...

No pierdas la fe y la ilusión. Construye de nuevo tu castillo, y no pienses si mañana estará. Hoy está.
Un beso.

Ada dijo...

Sara, para creer que en invierno será primavera también se necesita fe.

Joan, no me gusta este consejo. Lo siento pero me parece cobarde. Sería como decir: si tienes miedo de perder la vida, pues no la tengas y así seguro que no la perderás, un comportamiento de muchas personas autodestructivas...

Monica, algo queda, supongo que sí.

Ana, buena frase de aplicación complicada cuando van pasando los años (y sin ánimo de deprimir, de verdad)

Amber, sentimos muy parecido, lo supe el primer día que te leí.

Rombo, gracias por los ánimos.

monica dijo...

Si algo queda haz el favor ahora mismo de vivir el verano y no el otoño. El otoño ya llegará pero de momento no.