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viernes, 16 de septiembre de 2011

El pintor

Era pintor de pequeño formato y contenido, de esos que pasan desapercibidos porque pintan flores y mares, porque sus lienzos son pequeños, sus pinceladas clásicas, sus colores planos y su venta, ambulante. Nada tenía su arte de gris ni atormentado, nada oculto tenían sus formas y el mensaje era simple: goza de la vida, de las pequeñas cosas cotidianas, de todo eso tan normal que te rodea, que no se compra, que no es de nadie, que no se cuenta. 
Era un pintor que vendía en la calle y por eso me gustaba. Él me gustaba, no sus cuadros, lo confieso. Charlé con él, como hablan los solitarios que intiman con desconocidos y se sinceran sin miedo. Charlé y a cambio él me regaló una historia, no un cuento chino sino uno árabe: "Dicen -me explicó- que había un hombre muy tacaño que se cayó a un río. No sabía nadar y estaba a punto de morir ahogado cuando aparecieron varios hombres y lo vieron. "Dame tu mano" le gritaban, pero él era tan avaro que ni para salvarse quería dar algo. Viéndose impotentes los que querían ayudarle y sabiendo de su poca generosidad, tuvieron una idea: "Coge mi mano" gritaron. Y sólo así el tacaño pudo salvarse de morir ahogado".

7 comentarios:

Sara O. Durán dijo...

Ada: Me gusta mucho tu historia...
Mientras existimos algunos a los que se nos facilita más dar que recibir. Me dicen que es soberbia, yo pienso que es dignidad.
Te dejo un abrazo.

monica dijo...

Cuánta luz sale de la pintura! pero de las letras todavía más. Una muy buena lección.
Considero que una mano es de lo mas valioso que puede existir.

Ana Pepinillo dijo...

Me envidia leerte, antes me salían los relatos o microrelatos o lo que sean, solos, ahora cada vez me cuesta más.

Globos.blog dijo...

Lo que sorprende es que un hombre de tan poca generosidad encuentre tantas personas dispuestas a ayudarle. ¡En el mundo hay buena gente!.
Ana Pepinillo: no te preocupes por la dificultad que ahora encuentras para escribir. Estas cosas suceden. Cuando menos lo esperes vuelve la inspiración.

Ada,me encantan tus historias

Ada dijo...

Sara, pienso que si alguien piensa que la generosidad es soberbia, esa persona está bien enferma.Ojalá hubiera más dar y menos tener.

Monica, sí, son muy valiosas las manos: crean, acogen, acarician, expresan, dan, reciben...

Anita, joeerrrrrrrrr, no me digas eso. Cada uno tiene su mundo dentro y fuera. No te compares con nadie. Que eso no te limite nunca.

Globos, sí, es un poco increíble...
Muchas gracias!

el paseante dijo...

Me gusta como entrelazas las historias. En un solo relato nos has contado dos cuentos.

el paseante dijo...

El cómo va con acento. Mecachis.