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miércoles, 10 de agosto de 2011

Ventana a rombos

La ventana a rombos presidia el salón de aquella casa antigua llena de fantasmas amables -una monja del convento vecino, varios gatos, un carbonero bueno y un niño angelito que había muerto de tuberculosis-. En la planta baja, una masajista desbloqueaba espaldas a famosos escritores y en el piso de arriba vivía el amigo y sus dos gatas.
La ventana a rombos daba al patio de un convento de monjas clarisas, descalzas y de clausura, así que los rombos de advertencia no podían ser precisamente eróticos. Le preguntó al amigo y él, riendo, le contó diversas historias que había adivinado tras su ventana indiscreta, pero todo eran suposiciones, cestas de limones, y hábitos descolocados, albañiles fornidos y novicias cándidas.
La gata Tábata maulló celosa ante tanta confidencia y el fantasma de la monja se molestó un poco plantándose entre ellos con su cara de pocos amigos y sus dedos rojos de tanto pellizco. Pero ella la ignoró y alabó la nueva pintura del salón de la casa, de un amarillo oro luminoso. 
Comieron juntos. Empanadas de pescado. Humus de garbanzos y pan integral. Ensalada de canónigos. Bebieron cerveza. Y a la tarde, un helado de avellana de los buenos. Charlaron sobre la gente y su mala educación, de la gente y su falta de ilusión, del flúor, de las comidas y los regímenes, del amor, del dinero, de la salud, de los gatos y el celo, de las brujas...hablaron de mucho, pero no de lo más importante, de aquella obsesión que le enfermaba el verano, y el tiempo pasó rápido, como en un sueño sin rombos.

5 comentarios:

rombo dijo...

El texto es celestial, y la ventana me es bastante familiar...

Ada dijo...

¿También vives en una casa con ventana a rombos? :)
Gracias por lo de celestial...

Pais secret dijo...

La visión a través del ventanal me ha recordado una bella canción que habla de azoteas donde unas monjas tienden los pecados del mundo junto con la ropa blanca.
Rombos adentro, la charla y el menú son todo calidez y complicidad.

Amber dijo...

Fíjate, ADA, que nunca he llegado a relacionar a "Rombo" con los rombos de una ventana, lo que sí he hecho es relacionarlo con los rombos de un jersey de esos de golf... ¡Qué cosas!

Me encantan las vistas desde esta ventana tan particular.

claudia dijo...

me encantan las ventanas con rombos y vitrales de colores
el fantasma de la monja, se enojó porque las "supuestas" historias quizá no eran tan supuestas... jajajaj

me encanta tu imaginación :)