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lunes, 7 de noviembre de 2011

Soledad




Cuando era adolescente me visitó la Soledad en apariencia humana. Tenía un aspecto moderno, con su pelo corto teñido de color cereza y sus gafitas redondas de cristales amarillos, reviviendo a John Lennon. Hablaba poco, pero cuando lo hacía su voz era desagradable, estridente y aguda como el gozne mohoso de una ventana. Curiosamente siempre iba de la mano de una tal Esperanza, las dos juntitas de aquí para allá. La odiaba, lo confieso. Era muy pesada, no acompañaba nada y me dejaba una sensación de vacío insoportable.
Ahora ha vuelto a visitarme, pero ya no es la misma. Ha envejecido bastante, pero el paso del tiempo le ha sentado bien. Se la ve una mujer elegante, tranquila y discreta. Su aspecto es sobrio, su pelo recogido. Todavía habla menos y cuando lo hace sus monosílabos son cálidos y acompañan. Perdió a la amiga por el camino, pero lo cierto es que su presencia no me incomoda, incluso me atrevería a decir que a veces me hace compañía. Lo envuelve todo de un cálido silencio, de una quietud mística, de una paz serena...Es gracioso, pero cuando me visita y se marcha, entra y sale al ritmo de la canción de Drexler. Ahora la oigo...no sé si va o viene.

7 comentarios:

fus dijo...

Si la soledad ha vuelto a visitarte es porque la pobre pediò a su amiga y necesitas que le hables, no le dejes caer porque la soledad puede llevar a la depresiòn y como siempre las enfermedades hacen desgraciada a las personas.

Una buena entrada.

un fuerte saludo

fus

Mónica dijo...

Ahora estás acompañada?
Y que fue de esa tal?

Pitt Tristán dijo...

Querida Ada, tengo que contestar a tu irónico y divertido comenteario en el blog de Marikosan, porque, efectivamente, algunas veces, babeo; añadir que como buen misántropo, cuánto más conozco a los hombres, menos los quiero; si pudiera decir otro tanto de las mujeres me iría mucho mejor.

Ada dijo...

Fus, esta soledad no necesita amiguitas Esperanza, tú tranquilo no caerá.

Mónica, ahora tengo una compañía muy especial: yo misma. Nunca es suficiente pero es más que la soledad absoluta de haberse perdido incluso una misma.

Ada dijo...

Pitt, era bromaaaaa, no te enfades, anda...Beso

Mónica dijo...

Te lo he preguntado porque quería que me respondieras lo que me has respondido.

el paseante dijo...

Cuando llaman al timbre, antes de abrir pego un vistazo por la mirilla. Si no es el calvo de la Lotería de Navidad o Scarlett Johansson, me separo silenciosamente de la puerta y regreso al sofá como si no hubiera nadie en casa.