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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Lujuria

"No digas nada, relájate, amansa el pulso, deja de transpirar, mira a otro lado, olvida tu cuerpo, olvida -sobre todo- su cuerpo, no te culpes, no te desboques, serénate, medita, entiende...que el vacío que sientes no podrá llenarlo un cuerpo, ni un sexo, ni unos labios, ni una piel cálida, ni un rincón húmedo, nisiquiera podrá llenarlo la idea de que ese cuerpo, ese sexo, esos labios, esa piel cálida, ese rincón húmedo te aman. Ámate tú primero y después podrás amar sin lujuria".
Balanceaba sus tacones de vértigo mientras le hablaba, se erguía en la silla y luego se relajaba, entreabría la boca, se humedecía los labios, entornaba los ojos y estiraba la barbilla entre sus dedos como si fuera un tercer pezón, amasaba su pelo, rozaba su nuca, se mordía el dedo, respiraba muy cerca de su cara. Hacía mucho calor en ese infierno y a él le faltaban muchas clases todavía para aprender la lección y subir al aula con vistas al purgatorio.


12 comentarios:

Sara O. Durán dijo...

Magistral Ada. Hoy estás magistral. Ni una palabra, ni un signo de más, ni de menos.

Mónica dijo...

lalalalallay

Ana Pepinillo dijo...

que grande, es que no sé que tienes pero me encantas escribiendo.

un beso

David C. dijo...

muy bueno.

rombo dijo...

Es lujuria, no cabe duda...

Ada dijo...

Sara, Ana, David, mil gracias :)

Monica?

Rombo, y de la buena...

Mónica dijo...

Estaba cantando, pero cantaba por alegría, o cantaba por tristeza...

Ada dijo...

Monica, Monica, me vas a volver más loquita :)

Mónica dijo...

Cuando se tararea una canción triste pero que te gusta se está alegre o se está triste?

Ada dijo...

Tal vez alegre y triste

Mónica dijo...

se puede estar alegre y triste a la vez, ada?

el paseante dijo...

Ese dominio del escenario de la seducción requiere muchas horas de entrenamiento. Tendré que hacer un cursillo por correspondencia.